Lorenzo Silva ha escogido el Campo de Gibraltar como escenario para situar el último caso del tándem Bevilacqua- Chamorro, la pareja de guardias civiles que lleva ya dos décadas en nuestras estanterías. Muchos casos resueltos y muchos kilómetros recorridos por estos policías que nos han mostrado la realidad social a lo largo y ancho del territorio nacional. No será este el final del trayecto, espero, ya que el remplazo generacional del subteniente Vila ya está a punto. Esa es para mí la novedad – aunque ya se insinuaba en anteriores entregas- el hijo de Rubén Bevilacqua ha seguido sus pasos, a pesar de la reticencia del padre, y se ha convertido en un guardia civil. Una bala en la recámara de Lorenzo Silva, el hijo de su exitoso personaje, listo para salir al ruedo. Un joven consagrado a la causa y lleno de ilusión que contrasta claramente con nuestro protagonista, más pragmático y descreído. El subteniente es ahora un hombre ya instalado en la cincuenten...
Al mal tiempo un buen libro.