Stefan Zweig decide escribir su biografía (“El mundo de ayer. Memorias de un europeo” -Ed. Acantilado-) desde el exilio en Brasil. En esos momentos es un apátrida, un proscrito por el régimen nazi que observa con tristeza la locura en la que ha caído su amada Europa . Y así, desde la lejanía y ya en la última etapa de su vida -decidirá suicidarse envenenándose junto a su esposa Lotte el 22 de febrero del 1942- se propone escribir: “…una obra en la que no solo pudiera contar detalles personales, sino también exponer todas mis ideas sobre la época y la gente, sobre la catástrofe y la guerra”. Y lo hace con su estilo fluido, directo, enemigo de florituras innecesarias, un estilo que resulta el vehículo perfecto para llevarnos a través de esa Europa que él admiró y sufrió. Durante su recorrido vital nos hace testigos de los cambios de conducta, de valores, miedos y anhelos, que la sociedad europea protagonizó desde finales del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mund...
Al mal tiempo un buen libro.