Ir al contenido principal

Cecilia. Frances Burney

Aunque mayoritariamente la novelista inglesa Fanny Burney, nacida en 1752, es conocida por ser la precursora de Jane Austen, las novelas de esta escritora son algo más; Evelina, Cecilia, Camilla y La Vagabunda son el inicio de un género denominado novela de familia o novela de costumbres, donde los personajes muestran los usos y costumbres, los modales y los comportamientos de una determinada clase social.

En Cecilia, la segunda novela de esta autora, es la clase alta londinense la que se retrata y no sale favorecida en la foto. En esta novela observamos el late motive de las obras de Burney: El tema de la joven ingenua que descubre el mundo al penetrar en los tentadores círculos sociales.

Su protagonista es una joven y rica huérfana que, tras la muerte de su tío y tutor, ha quedado al amparo de tres albaceas que deben proteger su fortuna y su reputación mientras no alcance la mayoría de edad. Así pues, Cecilia abandonará la sencilla y segura vida que estaba llevando en el campo y se alojará en Londres, donde emprenderá un largo camino hacia la madurez. Se alojará inicialmente en casa de uno de sus nuevos tutores, el Sr. Harrel, un hombre casado con una amiga de la infancia. Se abre así ante ella la puerta de entrada a la agitada y superficial vida social de la capital.

Cecilia Beverly es una cándida provinciana, inocente, generosa y desesperantemente ingenua, que no está preparada para sobrevivir en un entorno donde los buenos modales esconden la falta de moralidad, y en el que la necesidad de aparentar es la ocupación principal de sus miembros. En mi opinión, esa pasividad y falta de picardía ante las mentiras con que la acosan los sinvergüenzas que la rodean hace difícil que podamos conectar o empatizar con la protagonista.

Carente de herramientas para enfrentarse a las trampas financieras tendidas por su tutor, los rumores malintencionados y los intereses de sus pretendientes, Cecilia se apoya en un hombre que se ha ganado su amistad y su confianza desde su infancia. Es una característica que comparten las heroínas de Fanny Burney: todas tienen una fuerte influencia de un varón, aunque no llegan a anular su voluntad, que en momentos de crisis siempre prevalece.


La crítica de la autora hacia la situación de inferioridad que padecen las mujeres debido a su escasa educación y preparación, es evidente en esta obra. A Cecilia se la ha criado alejada del mundo real, se le ha ocultado su maldad y se la ha mantenido ingenua para finalmente lanzarla sola a las garras de una sociedad que le exige mucho y le ofrece poco.
Retrato de Frances Burney

Toda la obra es una satírica crítica a esta rígida sociedad patriarcal, que vigila y presiona a una joven y rica mujer que aún no se casado y, por tanto, no ha entregado su libertad y su patrimonio a un hombre.

Sin embargo, el principal motivo de conflicto de la novela es un tema que nos puede parecer actualmente bastante intrascendente, pero que resultaba totalmente contrario a las normas patriarcales de la Inglaterra del siglo XVIII. Cecilia debe mantener su apellido si quiere heredar y disponer de la fortuna que su tío le ha legado. Con el objetivo de mantener el apellido familiar éste hizo incluir una cláusula en el testamento que vinculaba la fortuna a los Beverly, es decir, el hombre que quiera desposar a Cecilia debe renunciar a su apellido, a su linaje, a su orgullo de clase. Esta renuncia resultará intolerable para los Delville, la aristocrática familia del primogénito locamente enamorado de la protagonista. 

Esta trama de la novela es la que vincula a Burney con Jane Austen de forma directa, al mencionarse literalmente en Cecilia la frase que será el título de la futura novela de Austen. La frase aparece en un discurso de corte moralista del personaje que apoyará la relación de los jóvenes; el Dr. Lyster, que resume el conflicto central de la historia así: “Todo este desafortunado asunto ha sido el resultado del orgullo y el prejuicio”.

El desafortunado asunto no es otro que el sufrimiento de Cecilia al tener que elegir entre el amor y el dinero y las dudas del enamorado a renunciar al nombre familiar. El orgullo y el prejuicio obligan a parte de la familia Delville a prohibir un matrimonio que no solo no encaja en sus expectativas sociales, sino que les impediría conservar el lustroso apellido de sus nobles antepasados. Son las convenciones sociales las que dictan el comportamiento de esta aristocracia inmovilista y es lo que Burney denuncia En Cecilia, el sufrimiento de la pareja protagonista no viene de ellos, su desgracia no se debe a unos rasgos psicológicos que Darcy y Elisabeth pueden modificar en la novela de Austen, su pesar les viene impuesto por la rígida moralidad de una sociedad que debe reformarse.

Primera novela de Austen
Testimonios del interés que las obras de Frances Burney despertaron en Jane Austen se trasladaron en algunas de sus obras, en “La abadía de Northander” su protagonista; Catherine Morland defiende el género de la novela, un género menospreciado en la época:       

¿Y qué está leyendo, señorita? —¡Oh, es solo una novela! —responde la joven mientras deja el libro con afectada indiferencia o momentánea vergüenza—. Es solo Cecilia, o Camilla, o Belinda; o, en resumen, solo alguna obra en la que se despliegan las mayores facultades de la mente, en la que se transmite al mundo el conocimiento más profundo de la naturaleza humana, la más feliz delimitación de sus variedades y las efusiones más vivas de ingenio y humor en el lenguaje mejor escogido."

Comentarios