Ya tenemos aquí la segunda entrega de Vernon Subutex, la trilogía iniciada en el 2015 por Virginie Despentes en la que se nos presentaba a Vernon, un desclasado hombre de mediana edad sumido en la ruina que trataba de sobrevivir en las calles de París. La novela, mordaz e irreverente, enumeraba los males de la actual sociedad francesa encarnándolos en los estrafalarios contactos de los que nuestro looser – armado con su Facebook-echaba mano para evitar dormir en la intemperie los primeros días. Despentes nos dejó a un Subutex medio ido, avergonzado por su situación aunque resignado a engrosar las filas de los vagabundos que habitan en los parques parisinos. Lo había perdido todo; su tienda de discos, su piso y hasta su orgullo. Ni siquiera conservaba las cintas en las que su amigo, el famoso cantante Alex Bleach, colocado hasta las cejas, se desahogaba pocos días antes de suicidarse. Recordemos que las cotizadas grabaciones eran la pesadilla del todopoderoso productor de ci...
Al mal tiempo un buen libro.