Hace lo que le da la puta gana y todo el mundo lo ve como un derecho. Si Vernon fuera una chica igual hubiera tenido los mismos lectores, pero la crítica lo hubiera recibido de manera diferente: una señora de cincuenta años follando con todo el mundo hubiera levantado muchas preguntas, un hombre en la misma situación resulta cool.
Con su perfil de Facebook como tabla de salvación tratará de contactar con
amigos y conocidos a los que había olvidado casi para mirar de acoplarse en sus
casas y así retrasar lo inevitable: la calle, el vacío, la invisibilidad
porque:
“Cuando estás en el
bando de los apestados, una clara fractura separa tu mundo del de los que se han librado. No quieres ni
caridad, ni empatía. En el fondo, preferirías no volver a tener ningún contacto. Las palabras ya no
significan lo mismo a cada lado de la frontera.”
Subutex les miente, evidente, le da vergüenza reconocer que no tiene nada,
bueno, algo si tiene; una cintas grabadas con las últimas confesiones del amigo
artista Bleach, una especie de testamento digital anhelado por muchos. Sus
contactos le abren sus puertas en un primer momento, especialmente las mujeres,
y es que Subutex, aunque se nos presenta a nosotros como un tipejo lánguido y
sin alma, en realidad es visto por los demás como un hombre con cierto atractivo,
misterioso y carismático. Aquí empieza lo bueno, en ese momento otras voces le cogen el relevo y nos ofrecen
sus variadas perspectivas sobre el contexto actual. Algunas de esas voces son
tan intensas y tan brutales que te encantaría que Despentes les brindara un
libro en exclusiva. Tal vez será así porque la segunda entrega ya está en las
librerías francesas.
Nos encontraremos de todo dentro de la variada clientela de Revolver y del
círculo personal de Subutex; desde burgueses claramente conservadores a
privilegiados progres que critican posturas y comportamientos totalitarios sin
demasiado ahínco,“pijipis” (como les llama Despentes) que demuestran su
compromiso social clickando sobre emoticonos con caritas enfadadas desde sus
sofisticados dispositivos. La fauna con la que cohabita Subutex es de lo más
variopinto, desde xenófobos, racistas, ocupas, yonquis, pornostars,
prostitutas, lesbianas, transexuales, machistas, maltratadores y hasta un broker millonario, cocainómano y como no
clasista.
Nuevos personajes, también relacionados con nuestro antihéroe tienen su
momento de gloria, capítulos cortos donde reflejar la diversidad de esta
Francia del siglo XXI, un país tradicionalmente de izquierdas que parece virar
peligrosamente hacia la extrema derecha mientras la precariedad abre camino a
golpe de recorte a los cachorros fachas de la nueva generación:
“Malas noticias para
los franceses: Se acabó la fiesta” sentencia Kiko, el broker de éxito, y se pregunta: “¿Qué vais a hacer, aparte de
lloriquear? ¿Mataros entre vosotros? Buena idea. Tenemos armas para vender”.
Otras dolencias de nuestra sociedad capitalista y patriarcal son
denunciadas con ese aire satírico y hasta divertido que tiene Despentes, un
estilo por encima de todo claro que huye de remilgos y eufemismos y es directo
hasta llegar a escandalizar si viene al caso. Casi nada se libra de su afinado y mordaz
análisis; la misoginia reinante en casi todos los círculos, el papel de la
prensa al servicio de la ideología, la indiferencia de la sociedad hacia el
dolor ajeno o el falso mito de la igualdad y la integración de los inmigrantes
entre otros. Todo ello descrito de forma amena sí, divertida también, pero impregnando
en el ambiente de la obra la angustia con la que parece convivir gran parte de
la clase media francesa.
Virginie Despentes (Nancy, Francia, 1969) es novelista y directora de cine. A los diecisiete años dejó el instituto y se marchó a vivir a Lyon, donde encontró empleo en una tienda de discos, colaboró en revistas musicales, cantó en un grupo de rap y trabajó en un peep-show. La popularidad le llegó con su primera novela, Fóllame (Reservoir Books, 1998), que fue llevada a la gran pantalla. Desde entonces ha publicado Perras sabias (Anagrama, 1998), Lo bueno de verdad (Anagrama, 2001, galardonada con el Prix de Flore y llevada al cine por el prestigioso director Gilles Paquet-Brenner), Teen Spirit (2002), Bye-Bye Blondie (Pol·len, 2004) y Apocalypse bébé (2010, galardonada con el prestigioso Prix Renaudot). En 2006 publicó su ensayo autobiográfico Teoría King Kong (Melusina, 2007), donde se postula como una de las defensoras del posfeminismo.
Descubriréis más de Virginie Despentes en esta buena entrevista de Lola J.C Elkin


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