El comisario tendrá que esforzarse no solo en averiguar qué hay detrás de esas letales picaduras, sino también en reconquistar y unir a un equipo que, las más de las veces, no entiende los arrebatos medio místicos de su líder. El jefe debe atraerlos y conseguir acólitos que se unan a una investigación extraoficial que parece no tener sentido, y es aquí donde entra en juego la importancia de los diálogos que se suceden sin descanso, su verborrea seductora e inteligente acompañada a veces de una fina ironía, resulta el medio infalible a través del cual el comisario atrapa en su red a los más fieles de su equipo.
Pero la autora no se contenta con esto, con imaginar una curiosa trama policíaca llena de referencias históricas medievales, y desgranarnos la conclusión del caso con inteligentes diálogos, también ha querido añadir un punto psicológico a toda la novela, y lo ha conseguido de dos formas: creando interesantes perfiles psicológicos en algunos de los personajes sobre los que se cimienta la acción, y sometiendo a su personaje estrella a una sesión de psicoanálisis intensa que, aunque a veces resulta difícil de encajar o de entender, acabará resultando clave para la investigación.
Fred Vargas (seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, París, 1957), arqueóloga de
formación, es mundialmente conocida como autora de novelas policiacas; hasta el
momento ha escrito catorce. Además del Premio Princesa de Asturias de las
Letras 2018, ha ganado los más importantes galardones, incluido el prestigioso
International Dagger, que le ha sido concedido en tres ocasiones consecutivas.
También ha recibido, entre otros, el Prix mystère de la critique (1996 y 2000),
el Gran premio de novela negra del Festival de Cognac (1999), el Trofeo 813 o
el Giallo Grinzane (2006). Sus novelas han sido traducidas a múltiples idiomas
con un gran éxito de ventas, alguna de ellas incluso se ha llevado al cine.

Ya pasé por "Abrir un libro" a leer tu reseña. Fíjate que hace unos años, empecé el primer libro de esta serie y no fui capaz de terminarlo. me ha quedado como una espinita (que no me suele quedar cuando abandono otros libros) en el sentido de que igual no era el momento o no supe captar el sentido del libro. Cuando le dieron a la autora el Premio Princesa de Asturias, esa espinita se clavó un poco más y tu reseña, la ha terminado de clavar. Puede que le dé otra oportunidad a esta serie a pesar de mi resistencia a empezar nuevas series, pero creo que debo desclavarme esa espinita.
ResponderEliminarUn beso.