martes, 27 de junio de 2017

Cuando mi sombra te alcance. Carlos Salem

Corría el año 2009 cuando Carlos Salem decidió recuperar a uno de sus personajes literarios y reconvertirlo en su Philip Marlowe particular. Sí, el escritor y poeta argentino se descubre admirador de Raymond Chandler, entre otros, también de Bukowski y su tono canalla, presente en toda la novela. El personaje era Arregui, el desencantado policía nacional que ya aparecía en su segunda novela, Matar y guardar la ropa, un hombre duro que esta vez se enfrentaba, ya como detective independiente, a un caso de lo más surrealista: encontrar a un rey que se había escapado de casa.

Esa historia era Pero sigo siendo el rey (2010) y es la que recupera ahora la Editorial Navona. La obra, reeditada en un robusto formato, viene acompañada de otra historia; La loca del pelo verde, un breve caso del investigador Arregui que nos permite descubrir que ha sido de él seis años después de aquella extraña aventura.

                “La historia que quería contar era la de un hombre y un país frenados por dentro. Quería hablar de un tipo que era un viejo prematuro  y contrastarlo con  la frescura de un viejo-niño. Quería una road movie que hablara del El Miedo y   de cómo no vale de nada huir de él, porque lo llevas dentro”.

Quien nos habla es Carlos Salem explicándonos que pretendía con su tercera novela. El viejo prematuro es el detective Aguirre, un hombre enfadado con todo pero sobre todo con él mismo, un hombre que se esconde mientras camina por este valle de lágrimas con las emociones a medio gas tras la muerte de su novia Claudia. Salem ya lo ha dicho, es un hombre frenado por dentro y necesita, con urgencia, salir de ese letargo emocional que lo ha dejado a los cuarenta y cinco años seco.


El viejo-niño es el rey emérito, Don Juan Carlos de Borbón, alias Juanito para Aguirre. Un personaje trabajado que va ganando protagonismo a medida que avanza la novela hasta hacerse imprescindible para la trama. Juanito es el contrapunto de Aguirre, es la alegría, la inocencia, el humor, es el ver el vaso medio lleno, es el confiar en el futuro, es el Quijote de la novela.


Al rey no solo lo busca nuestro detective malcarado, también es el objetivo de una banda organizada que pretende acabar con él. Le corresponderá a Aguirre encontrarlo y devolverlo sano y salvo a la zarzuela sin levantar sospechas, y es que las navidades están al caer y el rey debe grabar un discurso. Así, juntos emprenden un esperpéntico viaje, el de vuelta a casa, un trayecto largo y extraño, lleno de enemigos y de estrafalarios personajes, sirva como ejemplo un adivino amnésico que solo ve el pasado menos el suyo. Ambos se enfrentan a la traición, a la corrupción y al Miedo en mayúsculas, mientras recorren una España tosca y también frenada que huele a naftalina. 

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