jueves, 10 de diciembre de 2015

Día de Perros.

Un caso de Petra Delicado.


Debo confesar que es la primera vez que comparto una historia con la inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, y os puedo asegurar que no será la última.  Animada por la curiosidad de conocer a este famoso personaje de Alicia Giménez Barlett  busqué una peripecia de estos inspectores. Cayó en mis manos “Día de perros”, el segundo caso de Petra y Fermín, un caso que se remonta ya al 1997. Desde entonces estoy felicitándome por ello.

El asunto que ocupa a nuestros protagonistas no es gran cosa en apariencia. Aparece un ladronzuelo de poca monta apaleado en el barrio del Carmelo de Barcelona. Éste a los pocos días muere sin poder contar lo sucedido. El único testigo del suceso será su perro, un can con tan poco encanto como su amo pero que Petra lo acoge con la esperanza de que la dirija hacia el culpable. Un caso en principio vulgar, sencillo y sin especial importancia para los inspectores acabará convirtiéndose en algo más, sobretodo para el subinspector Fermín que incluso se verá involucrado personalmente.

Pero lo que verdaderamente me ha enganchado al libro ha sido ella, la interesante Petra Delicado. Una mujer de unos cuarenta años que a estas alturas de la vida ya lleva dos divorcios, es decir, que ya sabe lo que quiere y lo que no. Es fuerte, independiente, leal, buena amiga, desinhibida, tierna cuando toca y apasionada cuando le apetece. Eso si, visto su currículum emocional, tiene una actitud bastante escéptica hacia el amor. Me gusta su carácter sereno, duro en apariencia pero no tanto en la intimidad. La vamos conociendo poco a poco durante el caso porque la escritora nos permite el lujo de conocer sus pensamientos más íntimos, sus deseos y preocupaciones en todo momento. Imagino que a medida que pasen los casos, ella irá madurando y su personaje adquirirá nuevos matices, estoy segura porque eso es lo que hacen los buenos escritores con sus protagonistas; los hacen crecer y Alicia Giménez Barlett es de las buenas.
Ella misma nos dice: “Quería un personaje que fuera mujer y que tuviera protagonismo. Porque la mujer en la novela negra o es la víctima, que aparece muerta en la primera página, o es la ayudante de alguien”.  Pues si, con Petra ha dado en el clavo. Ella manda, dirige y toma decisiones importantes, no solo en comisaría, sino en su vida personal.

Con un lenguaje fino y sarcástico nos damos cuenta de la inteligencia de esta inspectora. Su sentido  del humor es mordaz e irónico y aporta un toque de humor a la novela.
Otro aspecto que me ha encantando de esta historia es la relación que se establece entre los personajes. El subinspector Garzón es un veterano policía, mayor que ella. Es un hombre viudo, un poco clásico, que no puede evitar escandalizarse tras algún comentario subido de tono de la inspectora. Sin duda esta relación también será interesante seguirla porque seguro que disfrutaremos viendo como evoluciona, aunque ya en esta segunda entrega se ha establecido entre ellos un lazo personal que va más allá de la relación profesional. No solo son colegas, también se están haciendo amigos, muestra de ello son algunos de sus diálogos que están llenos de familiaridad, cariño, franqueza y también a veces ironía.

La autora, Alicia Giménez Bartlett, nació en Alamansa (Albacete) en 1951, es doctora en literatura por la Universidad de Barcelona. Una larga lista de títulos publicados avalan su buen hacer, también fuera del género de la novela negra. Recordemos que este año 2015 ha sido la ganadora del Premio Planeta con su novela "hombres desnudos". La Saga Petra Delicado empezó en 1996 con la novela "Ritos de Muerte" y hoy continua en primera fila. Su último caso podemos disfrutarlo en "Crímenes que no olvidaré" (2015) editado por Destino.

Valoración personal: 4.5/5. Cuando un libro me lo leo en tres días es buena señal.



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